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Casa de los Pobres sirve más de mil comidas por Acción de Gracias; 72 pavos fueron preparados para quienes más lo necesitan

La Casa de los Pobres en Tijuana reunió a más de mil personas durante su tradicional comida de Acción de Gracias, donde 72 pavos fueron cocinados y servidos en un acto de solidaridad que cada año cruza fronteras.

Tijuana B.C..- La Casa de los Pobres, ubicada en la colonia Altamira de Tijuana, vivió una de sus jornadas más significativas del año al servir más de mil comidas calientes con motivo del Día de Acción de Gracias. Desde tempranas horas, mujeres, hombres, familias enteras y personas en situación de vulnerabilidad formaron largas filas para recibir un plato especial preparado con dedicación y sentido comunitario por las hermanas franciscanas y decenas de voluntarios.

La hermana Antonia Castorena, misionera franciscana de Nuestra Señora de la Paz, informó que para esta celebración se cocinaron 72 pavos, acompañados de guarniciones y postres donados por bienhechores que cada año colaboran para mantener viva esta tradición. “Todos somos hijos de Dios, todos tenemos una necesidad, todos somos pobres. Cumplimos una obra de misericordia”, expresó la religiosa mientras supervisaba la entrega de alimentos.

A pesar de ser una festividad de origen estadounidense, la hermana Antonia explicó que Acción de Gracias ha trascendido la frontera debido al apoyo constante de donadores del vecino país. “Muchos de los donadores provienen del país vecino; ellos nos los regalan para poder regalarlos nosotros y que compartan esta bendición de parte de Dios”, señaló.

La celebración se ha convertido en un momento emblemático para la comunidad, no solo por el alimento que se entrega, sino por la oportunidad de acompañar, escuchar y brindar un espacio digno a quienes enfrentan situaciones de hambre, enfermedad, precariedad o abandono.

Además de la comida especial, este jueves también se entregaron alrededor de 350 despensas como parte de los programas permanentes de apoyo social de la Casa de los Pobres, las cuales incluyen alimentos básicos esenciales para familias en situación de vulnerabilidad.

Durante toda la mañana, voluntarios y miembros de la comunidad trabajaron coordinados para repartir las porciones, servir bebidas calientes y atender a los presentes. El ambiente se mantuvo en completa calma y lleno de agradecimiento, con filas que avanzaron de forma ordenada pese a la alta afluencia.

La Casa de los Pobres reafirma, un año más, su compromiso con los más necesitados, demostrando que la solidaridad no tiene fronteras y que un plato de comida, compartido con amor, puede devolver esperanza a quienes más lo requieren.

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