Bonilla cae, Morena estalla: la inhabilitación del exgobernador desata guerra abierta en BC

El TEJA fulmina a Jaime Bonilla con una inhabilitación de tres años y dinamita el control que aún intentaba ejercer sobre la política bajacaliforniana. La gobernadora reabre un frente que ya no podía contener, mientras Morena se despedaza desde adentro entre investigaciones, visas revocadas y acusaciones cruzadas de corrupción. El golpe no solo derrumba al exgobernador: expone una fractura brutal en el partido en el poder que promete incendiar el 2026.

Apenas hace unos meses, Jaime Bonilla Valdez parecía haber recuperado su viejo poderío político. Volvió a recibir operadores, aspirantes y figuras públicas como si su mandato nunca hubiera terminado; en Baja California, todos los que buscan una candidatura sabían que “pasar a ver a Bonilla” era casi obligatorio para mantenerse vigentes. Parecía haber regresado su época dorada.

Pero Morena vive un incendio interno. Entre golpes, filtraciones y pleitos intestinos, hoy el exgobernador recibió un revés que sacudió todo el tablero político. El Tribunal Estatal de Justicia Administrativa (TEJA) lo inhabilitó por tres años para ejercer cargos públicos, tras un procedimiento por la fallida planta fotovoltaica de Mexicali, que comprometió recursos multimillonarios sin que jamás se instalara.

La propia gobernadora Marina del Pilar Ávila y la secretaria anticorrupción Gabriela Monge confirmaron la noticia en la mañanera de Mexicali. La notificación llegó anoche: Bonilla queda fuera. Podrá impugnar, sí, pero la sacudida política ya está hecha. Junto con él, fueron señalados otros cinco exfuncionarios en casos ligados al sector salud y educativo, y dos de sus colaboradores directos quedaron vinculados a proceso.

Con esta resolución, Bonilla podrá seguir operando desde la sombra —algo que domina bien— pero ser titular, ya no. El fallo abre paso a nuevas aspiraciones, especialmente en Tijuana, donde varios temían una imposición bonillista disfrazada de consenso. Esos temores hoy se evaporan.

Pero la pregunta surge sola: ¿de verdad la gobernadora necesitaba abrir otro frente justo ahora? Marina del Pilar enfrenta señalamientos, pérdida de visas, investigaciones federales y tensiones crecientes dentro de su propio gabinete. Reavivar la confrontación con Bonilla parece un movimiento arriesgadísimo… o un mensaje directo: “yo mando”.

Sea estrategia o ajuste de cuentas, el efecto es el mismo: Morena en Baja California queda exhibida, dividida y en plena guerra civil. Y si algo deja claro la inhabilitación del exgobernador, es que la batalla interna apenas comienza.

El poder de Bonilla ya no es el de antes. Pero su capacidad para desestabilizar —y la eterna necesidad del gobierno estatal de demostrar fuerza— anticipan un cierre de año político más turbulento que nunca.

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