TIJUANA, B.C.— Este martes 6 de enero, Día de Reyes, miles de familias mexicanas se reúnen para partir la tradicional rosca, un ritual que trasciende generaciones y que mantiene viva la cultura panadera del país. En Tijuana, las panaderías locales no solo trabajan a marchas forzadas para cumplir con la demanda, también promueven el consumo responsable y el apoyo al comercio local.
Tal es el caso de Panaderías Santa Cruz, negocio familiar con décadas de trayectoria, donde el horno no descansa. “Tratamos de que las roscas se vayan recién horneadas, que la gente las lleve calientitas”, explica Cándido Valenzuela, fundador del negocio con más de 35 años de experiencia.
La frescura, dice, es parte de su sello. “Horneamos a cualquier hora. Queremos que cuando entres a una de nuestras sucursales, te reciba el aroma a pan recién hecho. Aquí los hornos no se apagan nunca”.
Carlos Valenzuela, hijo de Cándido y segunda generación al frente del negocio, hace un llamado claro: “Apoyen a las panaderías locales. Aquí se cuida cada detalle, desde los ingredientes hasta el trabajo que hay detrás de cada rosca”.
Además de ser símbolo de convivencia, la rosca representa un esfuerzo artesanal que durante esta temporada duplica la producción de muchas panaderías.
Elegir un producto local no solo mantiene viva una tradición, también impulsa la economía de pequeños negocios que, como Panaderías Santa Cruz, forman parte del tejido cultural y comercial de la ciudad.
En este Día de Reyes, más que buscar una rosca, se trata de reconocer el valor de lo hecho a mano, de lo hecho en casa.

