TIJUANA, BC. — Mientras el gobierno municipal insiste en afirmar que la violencia en Tijuana está disminuyendo, la realidad pinta un panorama muy distinto. En solo un día, esta redacción ha documentado siete hechos de alto impacto en distintas zonas de la ciudad, que evidencian el deterioro de las condiciones de seguridad y contradicen el discurso optimista del alcalde Ismael Burgueño y su secretario de Seguridad Pública.
Entre los casos más recientes se encuentran:
- Un joven ejecutado frente a Plaza Sendero, en la carretera libre Tijuana–Tecate, con disparos a quemarropa y un vehículo abandonado en la escena.
- Una oficial de la Policía Municipal, Estefani Caro Ledezma, murió tras recibir un disparo con su arma de cargo mientras realizaba labores de vigilancia en la Zona Centro.
- El hallazgo de un cadáver envuelto en una sábana con manchas de sangre en la colonia Presidentes, delegación Cerro Colorado.
- El asesinato de un hombre dentro de una tienda de abarrotes con máquinas de juego, en la colonia Sánchez Taboada.
- El homicidio de un hombre en plena avenida Revolución, a metros del Reloj Monumental, en la Zona Centro.
- El asesinato de dos jóvenes en la colonia Valle de Puebla, en Mexicali, ataque que también estremeció al estado.
- El ataque a otro joven fuera de su vehículo, donde fue asesinado con varios disparos en el pecho.
Estos casos no solo revelan la persistencia de la violencia, sino también la falta de estrategias eficaces por parte de las autoridades municipales. A pesar de los constantes comunicados donde se presume una baja en los “índices delictivos”, lo que se vive en las calles es lo contrario: inseguridad, impunidad y miedo.
Resulta preocupante que el discurso gubernamental se centre en cifras sin contexto, mientras los ciudadanos enfrentan a diario el riesgo de ser víctimas de hechos violentos. Las ejecuciones ocurren en plena vía pública, frente a plazas comerciales, dentro de tiendas o incluso involucran a elementos activos de la policía.
En este contexto, las autoridades deben responder con hechos, no con propaganda, y asumir su responsabilidad en una ciudad que sigue contando muertos todos los días.

