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A dos años de su desaparición

La familia reafirma su esperanza en las instituciones y mantiene viva la memoria de Flor, mientras el proceso judicial avanza en busca de verdad y sentencia.

A dos años de la desaparición de Flor de Jesús Poz Aguilar, su familia se reunió la mañana de este lunes en una ceremonia religiosa para honrar su memoria y reiterar, con firmeza y respeto, su confianza en que la justicia llegará. El acto, cargado de recogimiento y esperanza, fue también un recordatorio de la fortaleza que los ha sostenido desde aquel 17 de febrero de 2024, cuando Flor fue vista por última vez al ingresar a su centro de trabajo en el fraccionamiento Viñas del Mar, en Santa Fe quinta sección.

Desde entonces, las autoridades han mantenido abiertas las investigaciones y el presunto responsable, quien era compañero laboral de la joven, se encuentra detenido. Este avance representa un paso significativo dentro del proceso legal, que continúa su curso conforme a los tiempos y procedimientos establecidos por la ley. La familia, consciente de la importancia del debido proceso, ha manifestado su deseo de que pronto se dicte una sentencia que brinde claridad y cierre a este doloroso capítulo.

Graciela, madre de Flor, compartió que, aunque la espera ha sido compleja, confía en que las pruebas presentadas permitirán que el caso avance hacia una resolución. Sus palabras reflejan no solo el profundo amor por su hija, a quien describe como una persona cariñosa y amorosa, sino también la entereza con la que ha enfrentado estos dos años de incertidumbre. “Estamos esperando la audiencia”, expresó, subrayando la expectativa de que el proceso judicial continúe avanzando.

Por su parte, Poleth, hermana de Flor, reafirmó el compromiso familiar de no cesar en la búsqueda y de mantener viva la esperanza. “Que no se preocupe, que la vamos a traer. Que no está sola”, dijo, en un mensaje que sintetiza el espíritu de unidad que ha prevalecido en el hogar.

La ceremonia religiosa no solo fue un espacio para el recuerdo, sino también una muestra de la cohesión comunitaria y del acompañamiento social que rodea a la familia. A dos años de los hechos, la exigencia de justicia se mantiene firme, pero también lo hace la confianza en las instituciones encargadas de esclarecer el caso.

Mientras el proceso continúa, la familia de Flor de Jesús Poz Aguilar sostiene la esperanza como un faro constante, convencida de que la verdad y la justicia serán el camino para recuperar la tranquilidad y honrar su memoria.

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