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Tijuana en silencio: reacomodos, mutis oficial y olor a campaña

Alcalde Ismael Burgueño, en política el silencio no es estrategia sino síntoma, porque cuando la ciudad exige respuestas y usted ofrece reacomodos, el mensaje no es coordinación sino cálculo, no es gobierno sino proyecto personal, y Tijuana no necesita aspirantes en campaña sino autoridades que informen, den la cara y asuman el costo del poder.

Hace menos de 24 horas el país vivió momentos de tensión tras un ataque que encendió alertas a nivel nacional. En Tijuana el silencio oficial fue más estridente que cualquier sirena. El Ayuntamiento de Tijuana optó por la prudencia selectiva. Durante el día no hubo posicionamiento claro, por la noche apareció un mensaje escueto y por la mañana un video que repitió la fórmula de siempre: coordinación “excelente” con Fuerzas Armadas, llamado a informarse por canales oficiales. Canales que no informaron nada sustantivo.

El alcalde de Tijuana es la autoridad responsable de comunicar en crisis, no es influencer, es jefe político. Pedir que la ciudadanía se mantenga atenta mientras la autoridad calla equivale a recomendar que se consulte el boletín que nunca se publicó. La narrativa fue cómoda, sin datos, sin cronología, sin evaluación de riesgos. Transparencia de utilería.

En paralelo llegó el desfile de tomas de protesta: María Guadalupe Rubio Cucue a la Coordinacion de Delegaciones, Adriana Guadalupe Barrera Hernández a Servicios Públicos Municipales, Josué Octavio Gutiérrez Márquez a Desarrollo Humanista y Abdiel Gutiérrez Coronado como secretario particular. Sonrisa institucional, foto protocolaria, promesas de resultados. El mensaje implícito: movimiento interno, piezas que se acomodan.

¿Casualidad o cálculo? Los cambios pueden ser ajuste por desempeño insuficiente, también pueden ser blindaje político. Cuando el tablero se mueve tanto, la pregunta no es quién llega sino para qué llega. En el Palacio Municipal se habla de fortalecimiento, en la calle se percibe preparación. La silla de Mexicali no se conquista con comunicados tibios. Se construye con estructura leal, operadores afinados, control de daños.

Conviene recordar una regla básica del poder local: el día que termina la administración termina la protección. El nuevo inquilino decide apoyos, presupuestos, ritmo de auditorías, el rey saliente rara vez elige su sucesor real. Por ahora, felicitaciones a los nuevos funcionarios, ojalá el reacomodo sea para servir mejor, no para servirse mejor.

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