Aliados bajo presión: cuando Morena reparte abrazos… pero también empujones

Morena habla de coalición, presume unidad, repite el discurso de proyecto compartido. Sin embargo cuando llega la hora de decidir reformas clave, el guion cambia. Los aliados escuchan, Morena ordena, el Congreso se convierte en escenario donde la mayoría manda.

En la política mexicana las alianzas suelen venderse como pactos estratégicos, discursos sobre unidad, proyecto común, transformación histórica. La realidad, sin embargo, suele parecerse más a una mesa donde uno decide el menú mientras los demás apenas alcanzan a probar bocado. Eso es lo que hoy ocurre con el Partido Verde Ecologista de México y el Partido del Trabajo frente a Morena.

La discusión sobre la reforma electoral dejó algo más que desacuerdos técnicos. Exhibió la jerarquía real dentro de la llamada coalición de la Cuarta Transformación. Morena propone, Morena corrige, Morena decide, los aliados escuchan, a veces aplauden, en ocasiones protestan, al final casi siempre terminan alineados.

La presidenta Claudia Sheinbaum dejó claro que el futuro de la alianza rumbo a 2027 dependerá de lo que Morena resuelva después del debate sobre su iniciativa electoral. Traducción política simple: primero se aprueba o se negocia la reforma, luego se verá si los socios siguen invitados a la fiesta.

El detalle resulta revelador, durante años el Verde y el PT han sido piezas útiles dentro del tablero electoral. Aportan votos, estructura territorial, operadores legislativos, también ofrecen algo que a Morena le conviene mucho: la apariencia de pluralidad dentro de un bloque donde el partido dominante fija el ritmo.

Sin embargo el mensaje implícito es incómodo, si la reforma genera roces, los aliados deberán decidir entre aceptar las reglas o arriesgarse a quedar fuera del juego. No se trata de un debate entre iguales, es una negociación donde uno posee la mayoría de las fichas.

Desde Baja California este fenómeno no resulta ajeno, las coaliciones electorales en el estado han seguido el mismo guion. Morena encabeza, marca agenda, reparte candidaturas, los aliados acompañan mientras exista espacio en la boleta, cuando las tensiones aparecen se les recuerda quién controla el tablero.

La política mexicana siempre ha tenido socios menores, la novedad es la narrativa. Se habla de transformación, de democracia renovada, de movimientos históricos, pero en la práctica el método sigue siendo clásico: disciplina, cálculo, control del poder.

Para el PVEM y el PT la disyuntiva no es ideológica, es supervivencia política. Permanecer cerca del partido dominante ofrece ventajas, romper implica incertidumbre y posiblemente hasta suicidio politico.

Morena lo sabe, por eso aprieta.

Total
0
Shares
Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *