En el discurso oficial la educación siempre aparece como prioridad, en la práctica, la historia suele ser más complicada. Esta semana el gobierno de Baja California reconoció que el retraso en pagos a maestros se debió a un “problema administrativo”, explicación que llegó después de semanas de inconformidad en escuelas de la Zona Este de Tijuana.
Padres de familia denunciaron que estudiantes permanecían varias horas sin clase debido a la falta de docentes y la ausencia de pagos para profesores que ya estaban frente al aula. La molestia escaló al punto de que familias advirtieron con cancelar el concierto del cantante Carín León programado para el 21 de marzo como forma de presión para exigir soluciones.
Fue entonces cuando el gobierno reaccionó.
La gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda informó que se sostuvo un acercamiento con docentes para atender la problemática. La Secretaría de Educación estatal aseguró que ya se han asignado 2 mil 620 horas docentes en Tijuana, lo que permitiría cubrir parte de los grupos que permanecían sin maestro.
Por su parte, el secretario de Hacienda estatal explicó que el retraso se originó por procedimientos entre el sistema educativo estatal y el federalizado que depende del Fondo de Aportaciones para la Nómina Educativa. En otras palabras, trámites, documentación y procesos que no se completaron a tiempo.
Para resolver el problema inmediato, el gobierno anunció que absorberá una deuda estimada en 50 millones de pesos mientras se revisa en qué parte del proceso administrativo se generó la falla.
La explicación, sin embargo, abre otra pregunta incómoda. Mientras el gobierno reconoce que hubo retrasos para pagar a maestros, al mismo tiempo promueve en redes sociales programas como la beca JOBEC dirigida a jóvenes de preparatoria y universidad.
La lógica administrativa parece curiosa: el dinero encuentra camino para anunciar apoyos estudiantiles, pero se pierde entre trámites cuando se trata de pagar a quienes imparten las clases.
El sistema educativo funciona con dos pilares básicos: estudiantes y maestros. Apoyar a los jóvenes es importante. Cumplir con el salario de quienes enseñan debería ser todavía más elemental.

