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La Cacho: el negocio vertical que agrieta casas… con permiso del silencio oficial

En la colonia Madero, mejor conocida como La Cacho, tres familias viven hoy con una amenaza que no proviene de un sismo ni de una falla geológica. Proviene de algo más común en Tijuana: una obra inmobiliaria que avanza primero, pregunta después… si es que pregunta.

Las grietas que hoy recorren paredes, pisos, tuberías además de bardas no aparecieron por arte de magia. Aparecieron tras el inicio de una construcción vecina que, según documentación presentada por los afectados, ni siquiera contaba con los permisos necesarios para levantar un edificio de ese tamaño. Un detalle menor en la ciudad donde los desarrollos verticales parecen crecer con más rapidez que la supervisión municipal.

Enriqueta Barragán tiene casi cuatro décadas viviendo en su casa. Cuarenta años de estabilidad que comenzaron a resquebrajarse cuando en el predio contiguo arrancaron perforaciones profundas, anclajes en el subsuelo además de trabajos que hacían vibrar la vivienda como si el terreno estuviera protestando. Nadie avisó. Nadie explicó. Nadie se responsabilizó.

La escena resulta tristemente familiar en Tijuana. Primero llega la maquinaria. Después aparecen los daños. Luego surgen las excusas administrativas mientras las familias lidian con fugas de agua, muros debilitados además de la constante duda sobre si la siguiente grieta será la última antes de un colapso.

El propio Ayuntamiento habría reconocido mediante un dictamen que la obra carecía de permisos de edificación además de estudios indispensables. Aun así, la historia no terminó con una clausura ejemplar. Al contrario. Se permitió la entrada de otra empresa para levantar una barda de contención, como si poner una curita resolviera una fractura estructural.

La pregunta inevitable no gira en torno a las grietas en las casas. La pregunta real apunta a las grietas en la vigilancia institucional.

¿Cómo inicia una obra sin permisos en una de las colonias más vigiladas por el mercado inmobiliario? ¿Quién revisó el proyecto? ¿Quién decidió mirar hacia otro lado mientras se perforaba suelo que ni siquiera pertenecía a la constructora?

Tres familias ya denunciaron. Podrían aparecer más. El condominio, según el abogado de los vecinos, incluso ya estaría vendido. Negocio redondo: se vende primero, se explica después.

Mientras tanto, en la calle Laredo las paredes siguen hablando. Cada grieta cuenta una historia de concreto, omisiones además de autoridades que reaccionan cuando el daño ya está hecho.

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