La escena política en Baja California suele producir episodios que rozan el surrealismo. El exgobernador Jaime Bonilla apareció ante medios para lanzar una crítica directa contra su expartido: Morena, dijo, está “muy golpeada por los asuntos del narco”. La declaración ocurrió justo antes de entrar a una audiencia judicial donde enfrenta imputaciones relacionadas con el controvertido proyecto energético de Next Energy. No es precisamente un detalle menor en el contexto.
La frase no es inocente, Bonilla conoce perfectamente la mecánica de la confrontación política, sabe cuándo colocar una declaración incómoda para sacudir el tablero mediático. Mientras la atención pública debería concentrarse en el proceso judicial que lo involucra, el exmandatario decide colocar el reflector sobre el desgaste del partido que lo llevó al poder.
El cálculo político es evidente. Morena atraviesa una etapa compleja en varias regiones del país. Casos de presuntos vínculos criminales, disputas internas y candidaturas cuestionadas. Bonilla aprovecha ese clima para posicionarse como una voz crítica interna, incluso cuando su propia trayectoria política se construyó bajo esa misma bandera partidista.
Hay algo profundamente irónico en el momento elegido para el comentario. Un exgobernador que enfrenta cargos por un proyecto energético polémico habla de desgaste moral dentro del partido gobernante. La escena revela la peculiar forma en que opera la política mexicana: la crítica surge dentro del mismo sistema de poder que la produce.
El caso Next Energy sigue siendo uno de los expedientes más incómodos del ejercicio estatal pasado, prometido como una solución energética para Baja California, terminó convertido en un proyecto cancelado rodeado de cuestionamientos financieros, decisiones administrativas opacas, responsabilidades que aún buscan definirse en tribunales.
Bonilla, fiel a su estilo, no elige el silencio prudente que muchos políticos adoptan frente a un proceso judicial, prefiere el micrófono, prefiere la polémica, prefiere lanzar una granada discursiva que obligue a todos a mirar hacia otro lado.
El problema es que la frase también retrata algo más profundo. Si un actor central del propio movimiento reconoce públicamente que el partido está golpeado por asuntos relacionados con el crimen, la pregunta inevitable no es sobre la declaración.
A veces las declaraciones más incómodas no vienen de la oposición, vienen de quienes conocen el sistema por dentro.
En Baja California, algunos políticos descubren los problemas del sistema justo cuando entran al juzgado.
Redaccion Noticias Contraste BC

