En momentos en que la violencia vuelve a sacudir a Baja California, la voz de los organismos civiles cobra especial relevancia. La Barra de Abogadas Lic. María Sandoval de Zarco ha fijado una postura clara frente a los recientes hechos que han trastocado la tranquilidad en Tijuana y otros municipios del estado. No se trata de un pronunciamiento estridente, sino de un posicionamiento firme en defensa del Estado de Derecho.
La presidenta de la asociación, Lic. Estefanía Campos García, expresó una preocupación compartida por muchas familias que hoy observan con inquietud el entorno que las rodea. Desde su trinchera jurídica, las integrantes de la Barra subrayan algo elemental aunque a veces olvidado en el discurso oficial: la seguridad pública no es una concesión política, es una obligación constitucional.
El llamado a los tres órdenes de gobierno apunta a la coordinación efectiva, a la aplicación imparcial de la ley además de la rendición de cuentas clara. Cuando la violencia se normaliza, el riesgo no solo es físico sino institucional. Se erosiona la confianza en las autoridades, se debilita la percepción de justicia, se abre espacio a la impunidad.
Hablar de Estado de Derecho implica mucho más que repetir una consigna. Significa que las normas se cumplen sin privilegios, que las instituciones funcionan con profesionalismo, que la ciudadanía puede transitar sin miedo. En una región estratégica como Baja California, marcada por su dinamismo económico además de su compleja realidad fronteriza, la estabilidad social resulta indispensable.
La Barra de Abogadas no plantea soluciones simplistas ni discursos alarmistas. Plantea responsabilidad, recuerda que la integridad de las personas, la protección del patrimonio además del acceso efectivo a la justicia forman parte del mandato constitucional. Esa precisión jurídica fortalece su posicionamiento como un referente serio dentro del debate público.
En tiempos de incertidumbre, la sociedad requiere instituciones sólidas además de organizaciones civiles vigilantes. La exigencia de paz no es ingenuidad, es un derecho.

