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Ayuntamiento de Tijuana activa maquinaria mediática: del silencio absoluto al “fuego amigo”

La estrategia del Ayuntamiento pasó de negar la realidad a fabricar una conspiración, pero el punto clave sigue intacto: Burgueño no ha negado ni el citatorio, ni los delitos, ni los vínculos con operadores del narcotráfico.

Tijuana B. C..- Tras la publicación nacional que exhibe al alcalde Ismael Burgueño Ruiz como presunto imputado por lavado de dinero y delincuencia organizada, la reacción del Ayuntamiento de Tijuana fue tan reveladora como predecible. Primero vino un silencio absoluto: los medios locales alineados al gobierno guardaron un hermetismo total, como si la nota no existiera y como si la indignación nacional no alcanzara a cruzar la línea municipal. Ningún portal oficialista tocó el tema, los mismos que suelen publicar cada entrega de kits, cada foto del alcalde y cada logro inventado, esta vez decidieron desaparecer. Silencio estratégico, silencio cómodo, silencio cómplice.

Pero todo cambió en cuanto uno de esos medios detectó que, presuntamente, un colaborador de un candidato opositor buscó darle mayor difusión a la nota. Ahí sí, de inmediato, se encendieron los focos, despertaron las páginas dormidas y el Ayuntamiento activó de golpe su maquinaria propagandística. Sin investigar nada, sin contrastar información y sin siquiera preguntar por el citatorio, los portales oficialistas se lanzaron a construir una nueva narrativa: el alcalde ya no era un funcionario señalado por la FGR, ahora era una víctima de “fuego amigo”. De un segundo a otro pasaron de ignorar por completo el tema a convertir a Ismael Burgueño en un mártir político al que, según ellos, alguien quiere dañar.

Lo más grave de todo es que, mientras los medios oficialistas se desgarraban las vestiduras intentando rescatarlo con teorías de conspiración, el alcalde no ha dicho absolutamente nada sobre lo esencial. No ha negado el citatorio, no ha negado que esté imputado y no ha negado los delitos ni ha mostrado un solo documento que desmienta la información, ni una declaración, ni una aclaración, ni una evidencia, nada, silencio total y cuando un funcionario acusado de vínculos con operadores financieros del CJNG y Los Mayos calla, ese silencio pesa más que cualquier comunicado de “fuego amigo”.

Por eso, aunque es posible que alguien con mala fe haya querido apresurar la difusión de la nota, eso no cambia la realidad. Si el citatorio existe, existe, si los cargos están en una carpeta federal, ahí están y si las conexiones entre empresarios, operadores políticos, funcionarios municipales y redes de tráfico transfronterizo coinciden con investigaciones estadounidenses y declaraciones de un exagente de CBP sentenciado por narcotráfico, entonces el problema no es quién compartió la nota: el problema es lo que la nota revela.

A final de cuentas, pueden victimizar al alcalde todo lo que quiera, pero lo que no puede es borrar la pregunta que hoy domina en Tijuana: si todo es mentira, ¿por qué Ismael Burgueño no lo desmiente? y si todo es verdad, ¿cuánto tiempo falta antes de que el caso explote por completo?

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