Ciudad de México. — En medio de un ambiente de tensión política y expectativa social, Palacio Nacional amaneció rodeado por vallas metálicas de tres metros de altura, colocadas durante la madrugada de este domingo por personal federal como medida preventiva ante la marcha convocada por la Generación Z, programada para el próximo 15 de noviembre, y que coincidirá con la llamada “Sombreriza”, otra manifestación ciudadana de corte político.
Las estructuras metálicas, similares a las usadas durante marchas feministas o protestas masivas en años recientes, cubren toda la fachada principal del recinto histórico y las calles aledañas al Zócalo capitalino.
Aunque no se ha emitido un comunicado oficial sobre el despliegue, fuentes de seguridad federal confirmaron que se trata de un “operativo de prevención” ante la expectativa de asistencia de miles de jóvenes en la movilización.
“Tres metros de altura, puro acero y prisa… como si el Zócalo fuera a despertar con tormenta”, escribieron usuarios en redes sociales, donde el cerco de acero se volvió tendencia, generando opiniones divididas: algunos lo calificaron como una medida de protección; otros, como un símbolo de miedo y desconexión del poder con la ciudadanía.
En este contexto, el senador Gerardo Fernández Noroña, del grupo parlamentario de Morena, arremetió contra la Generación Z, asegurando que su movimiento “no representa nada” y mofándose del número de asistentes esperados.
“No tienen apoyo popular, no tienen fuerza social… esa marcha no significa nada”, declaró el legislador en una transmisión en vivo, donde también calificó a los organizadores como “zopilotes”.
Las declaraciones del senador contrastan con el operativo de seguridad que ya rodea el corazón político del país. Mientras Noroña resta importancia a la convocatoria juvenil, las inmediaciones de Palacio Nacional y el Zócalo permanecen bajo fuerte resguardo, con presencia de policías federales, personal de Protección Civil y vigilancia reforzada en accesos estratégicos.
La marcha de la Generación Z surge como un llamado a la participación política y a la renovación democrática, impulsado principalmente por jóvenes a través de redes sociales, quienes han expresado su descontento con la clase política tradicional.
Por su parte, las autoridades capitalinas hicieron un llamado a la calma y a la manifestación pacífica, mientras el cerco metálico se mantiene como un recordatorio visible del clima de precaución y desconfianza que rodea al próximo 15 de noviembre.

