A perfect balance of exhilarating flexiblity and the effortless simplicity of the Code Supply Co. WordPress themes.

CESPT: el socavón como metáfora de un sistema hundido

En la CESPT el agua se cobra puntual; la rendición de cuentas sigue en fuga.

Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana vuelve a ser noticia, no por eficiencia, no por transparencia, no por obras bien hechas. Esta vez el protagonista es un socavón en la colonia Magisterial, en la delegación Otay Centenario. La calle Magisterial, en su cruce con Mexicali, terminó fracturada, hundida, clausurada. Otra cicatriz urbana que confirma que en esta ciudad el subsuelo suele estar tan vacío como las explicaciones oficiales.

Vecinos reportaron que hace un año una empresa privada intervino la zona. Hubo trabajos, hubo pavimentación, hubo promesas implícitas de que ahora sí quedaría bien. Meses después aparecieron grietas, luego fisuras más amplias, finalmente el pavimento colapsó. El guion es conocido: se repara rápido, se cobra caro, se supervisa nada y después la tierra cobra factura.

No se trata de un caso aislado, en la misma colonia hay daños en la calle San Jorge, otro hundimiento en San Juan. Las lluvias recientes funcionan como coartada perfecta. El agua cae del cielo, pero la negligencia brota desde las oficinas, cuando el mantenimiento preventivo es inexistente, cualquier tormenta se convierte en villana conveniente.

El problema de fondo no es un bache grande, es un modelo de gestión que parece diseñado para reaccionar, no para prevenir. La CESPT arrastra señalamientos por desfalcos, reparaciones mal ejecutadas, contratos poco claros. Cada socavón abre también una pregunta: ¿quién supervisa?, ¿quién sanciona?, ¿quién responde?

La nueva directora, Mónica Vega, recibe una institución con reputación erosionada. El reto no es menor, no basta con enviar cuadrillas cuando el pavimento ya cedió, se requiere auditoría técnica seria, revisión de contratos, transparencia radical en el gasto, mantenimiento constante en colonias que rara vez salen en la foto oficial.

Cerrar una calle por seguridad es correcto, abrir las cuentas a la ciudadanía sería aún mejor. Porque mientras las vialidades se hunden, la confianza pública se desploma más rápido.

En Tijuana los socavones ya no sorprenden, lo que sorprende sería que alguien asumiera responsabilidades.

Total
0
Shares
Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *