En Hacienda Las Delicias no hay clases desde hace un mes, la Secundaria General 31 permanece tomada porque los maestros no llegan, las horas no se cubren, las promesas se diluyen en oficios que nadie explica. Son más de 140 horas vacías en el turno vespertino, adolescentes que asisten para no aprender, padres que decidieron cerrar la puerta del plantel para intentar abrir la del escritorio oficial.
La escena retrata con crudeza la distancia entre la retórica educativa del gobierno estatal y la realidad en colonias populares de Tijuana. Mientras desde la Secretaría de Educación de Baja California se presume coordinación, planeación, compromiso, en el aula hay sillas sin docente. Autorizar 40 horas frente a un faltante que triplica esa cifra no resuelve nada, apenas maquilla el problema. Es administrar la escasez como si fuera estrategia.
Los padres no piden privilegios, exigen lo mínimo: maestros frente a grupo, hablan de 29 docentes faltantes, de reuniones pospuestas, de respuestas tibias. El mensaje institucional parece ser que la paciencia sustituye a la obligación, mientras tanto el calendario avanza, los contenidos no se cubren, el rezago crece en silencio.
La ironía es inevitable, en un estado donde sí hay logística para espectáculos masivos, donde los anuncios oficiales celebran eventos y convenios, no hay capacidad para garantizar clases completas. La prioridad queda al descubierto sin necesidad de discurso opositor. Basta mirar el portón cerrado de la secundaria.
El caso no es aislado, en Mexicali también se acumulan quejas por plazas sin cubrir, interinatos eternos, trámites que se pierden en la burocracia. La diferencia es que aquí la protesta se volvió visible, cuando los padres toman la escuela es porque antes tocaron otras puertas sin respuesta.
El gobierno habla de transformación educativa, transformar sería anticipar vacantes, transparentar asignaciones, asumir fallas sin rodeos, lo demás suena a comunicado reciclado.
Cada día sin clases es una deuda con los estudiantes. Esa deuda no se paga con discursos.

