Tijuana, B.C.— Para la presidenta del PAN Tijuana, Myrna González, lo que hoy ocurre en Baja California con funcionarios de Morena no es casualidad, ni coincidencia, ni “guerra sucia”. Es un patrón, un modo de operar, una red de vínculos, beneficios, contratos, operadores financieros y protección institucional que —según afirma— tienen mucha demasiado similitud a la definición jurídica de delincuencia organizada.
“Vean los hechos, no el discurso”, señaló González en entrevista: “Tenemos a la gobernadora sin visa y en investigaciones; a la exalcaldesa de Rosarito con cuentas congeladas por la UIF; al exalcalde de Ensenada citado por la FGR; a Montserrat Caballero bajo una denuncia anonima y con carpetas en la FGR, que nadie aclara y ahora al alcalde Ismael Burgueño imputado supuestamente por lavado de dinero y delincuencia organizada. ¿En qué momento dejamos de fingir que todo esto es normal?”
La dirigente panista insistió en que ningún abogado, juez o comunicado podrá borrar el patrón que se repite en cada caso, “Pueden buscar suspensiones, pueden alegar persecución, pueden llorar ‘fuego amigo’, pero lo que no pueden esconder es la estructura. Los vínculos, la forma de operar, “las coincidencias”. Eso no lo inventa nadie: está documentado”, sostuvo.
González Medina también resaltó un punto que incomoda al oficialismo: las principales consecuencias no las ha aplicado México, sino Estados Unidos. “Los norteamericanos no quitan visas por chismes, no congelan cuentas por rumores, no citan a funcionarios por un video viral. Lo hacen porque tienen expedientes completos, inteligencia comprobada y evidencia dura. El gobierno mexicano podrá negar lo que quiera, pero los vecinos del norte ya hablaron”, afirmó.
En la entrevista, la presidenta del PAN Tijuana retomó una frase del propio alcalde Ismael Burgueño, quien hace semanas declaró públicamente: “El gobierno de EEUU confía en mi” y acto seguido cruzo la frontera.
Para González, esa declaración fue una torpeza monumental. “¿Qué habrá sentido la gobernadora cuando lo escuchó? ¿Qué pensaron quienes ya no pueden cruzar? ¿Acaso el propio alcalde entiende la gravedad de lo que implica usar a Estados Unidos como juez moral?”, cuestionó.
La panista insistió en que el problema ya no es un funcionario señalado, sino la magnitud del patrón: “Esto no es un caso aislado, ni dos, ni tres, son tantos y tan similares que la pregunta se cae sola: ¿cuántos funcionarios más vamos a ver involucrados antes de aceptar que aquí hay algo mucho más grande que corrupción común?”
González fue todavía más directa al cerrar:
“Morena sigue diciendo que la delincuencia ya no está en el gobierno. Pero cada semana cae un nombre más, revocan otra visa, aparece otro expediente, otro vínculo, otra triangulación. Lo que estamos viendo no es desgaste político: es la radiografía de un sistema que se mueve, opera y se protege como una organización criminal y los ciudadanos ya no se la creen.”

