“Mejor me lo pide por escrito”: exhiben al Oficial Mayor de Ensenada por evasivas durante la glosa

En Ensenada, los reglamentos parecen opcionales… sobre todo cuando el tanque de gasolina lo paga el Ayuntamiento.

Ensenada, B.C. — La sesión de glosa del Ayuntamiento de Ensenada terminó convertida en una verdadera emboscada política para el Oficial Mayor, Eleazar López, quien fue acorralado por los regidores tras una serie de respuestas imprecisas, evasivas y contradicciones sobre el uso y arrendamiento de vehículos oficiales.

Todo comenzó cuando López aseguró que “no existían arrendamientos de vehículos” en la Oficialía Mayor. Sin embargo, apenas unos minutos después, admitió que sí usa un auto rentado con recursos públicos, aunque —dijo— “solo hay un contrato de arrendamiento”. La revelación encendió la sesión: los regidores le recordaron que otras dependencias operativas, como Comercio o Administración Urbana, se quejan constantemente por no tener vehículos para trabajar, mientras que él y otros funcionarios de primer nivel utilizan unidades arrendadas para uso personal.

La regidora que lo cuestionaba insistió:

“¿Usted considera más importante portar un vehículo arrendado que dárselo a un área operativa que lo necesita para trabajar?”

A lo que López, visiblemente incómodo, respondió con evasivas, apelando a “los niveles de responsabilidad” y prometiendo “dar respuesta por escrito”. Fue entonces cuando varios regidores, incluyendo Isaías Bertín, le reprocharon su actitud:

“Una glosa es para venir a desahogar dudas, no para prometer oficios que nunca llegan. Yo tengo más de siete oficios sin contestar por parte de su oficina”.

El momento más tenso llegó cuando le recordaron el artículo 17 del reglamento municipal, que obliga a rotular todos los vehículos oficiales con escudo, número económico y leyendas de identificación. López aceptó que su vehículo no cumple con ninguna de esas disposiciones, argumentando vagamente “razones de seguridad”.

“Usted mismo acaba de reconocer que usa un carro sin rotular, en contra del reglamento”, le reclamó una regidora.

El funcionario terminó acorralado, incapaz de responder siquiera el nombre de las empresas que proveen los vehículos arrendados, insistiendo en que “mandaría la información por escrito”.

La sesión, transmitida y viralizada en redes, dejó una imagen clara: una administración que exige austeridad a las áreas operativas, mientras sus altos mandos conducen autos de lujo rentados con dinero público.

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