A perfect balance of exhilarating flexiblity and the effortless simplicity of the Code Supply Co. WordPress themes.

No eran “solo dos cervezas”

No es castigo, es prevención: cuando superas el límite permitido de alcohol, la autoridad debe intervenir antes de que ocurra una tragedia. El arrastre y el corralón no buscan incomodar, buscan evitar que una decisión impulsiva termine en una pérdida irreparable.

Cuando un vehículo termina en el corralón después de un operativo de alcoholímetro, casi siempre la historia comienza igual: enojo, incredulidad y la frase repetida una y otra vez: “no tomé mucho”, “solo fueron dos cervezas”. Después vienen las llamadas, la búsqueda de ayuda, incluso abogados que prometen liberar el carro rápido porque “no fue para tanto”.

Pero la realidad es menos emocional y más técnica. El límite de alcohol en la sangre no es un capricho; es una medida objetiva que la autoridad utiliza porque no existe otra forma de evaluar, en segundos, la capacidad real de reacción de una persona. Cada organismo es distinto, a algunos una bebida apenas les altera, a otros dos o tres les reducen reflejos, juicio y percepción del riesgo. El problema es que en la vía pública no se puede apostar a la tolerancia individual.

La autoridad no puede medir confianza, experiencia ni “costumbre”. Solo puede medir concentración de alcohol y lo hace porque las estadísticas son contundentes: demasiadas vidas se han perdido por alguien que pensó que todavía estaba en condiciones de manejar. No vale la pena arriesgar una sola vida por confiar en que “yo sí me controlo”.

Retirar el vehículo y enviarlo al corralón no es una humillación ni una exageración; es una acción preventiva, es interrumpir una posible tragedia antes de que ocurra, es evitar que un momento de descontrol termine en una pérdida irreversible.

Es similar a permitir que alguien alterado porte un arma en medio de una discusión intensa, tal vez no tenga intención de matar, pero en un segundo de impulso puede cometer un error que nadie podrá revertir. Conducir bajo efectos del alcohol también es portar un arma y un riesgo inminente.

Molesta el arrastre, molesta la multa, molesta el trámite, pero lo que realmente debería preocuparnos es lo que pudo haber pasado y no pasó.

Que el vehículo sea remolcado es, en realidad, la medida mínima en términos de prevención. Porque en temas de seguridad vial, la prioridad no es la comodidad del conductor, sino la vida de todos.

Total
0
Shares
Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *