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Después de 37 años, protesta frente al negocio que ayudó a construir
Lo que durante décadas fue un proyecto familiar y empresarial hoy se ha convertido en un conflicto legal que mantiene enfrentadas a personas vinculadas a una de las marcas restauranteras más conocidas de Tijuana.
Mario Alberto Rodríguez, identificado como uno de los fundadores de La Casa del Mole Río, inició una huelga de hambre frente al establecimiento para exigir la intervención de las autoridades en una disputa que, asegura, lo dejó fuera de los negocios que ayudó a construir durante más de 37 años de trabajo.
Instalado frente al restaurante, Rodríguez sostiene que actualmente no tiene acceso a la empresa que contribuyó a desarrollar y que la situación se deriva de una serie de procedimientos legales relacionados con un juicio testamentario y movimientos administrativos que, según afirma, fueron realizados sin el consentimiento de quienes integraban la sociedad.
De acuerdo con su versión, el conflicto no solo lo afecta a él, sino también a otras personas con derechos sobre la empresa. Incluso aseguró que algunas de las herederas tampoco tendrían actualmente acceso a los establecimientos involucrados en la controversia.
El empresario sostiene que detrás del litigio existe una estrategia jurídica que terminó por desplazar a quienes participaron en la construcción y crecimiento del negocio familiar, generando una disputa que ahora se encuentra en manos de las autoridades competentes.
Sin embargo, más allá de los expedientes, audiencias y procedimientos legales, Rodríguez asegura que el impacto más profundo ha sido personal. Después de dedicar gran parte de su vida al proyecto empresarial, afirma sentirse traicionado por personas de su propio círculo familiar, particularmente por una sobrina a quien señala como una figura central dentro del conflicto.
La protesta que mantiene frente al restaurante busca llamar la atención de las autoridades y de la opinión pública sobre un caso que, asegura, aún no encuentra una respuesta definitiva. Como medida de presión, anunció que permanecerá en huelga de hambre consumiendo únicamente agua mientras espera avances en las investigaciones y una resolución que le permita recuperar lo que considera parte de su patrimonio.
El caso vuelve a poner sobre la mesa las complejidades que suelen acompañar las disputas familiares relacionadas con herencias, sucesiones y empresas construidas a lo largo de generaciones, donde los conflictos legales terminan mezclándose con historias personales, relaciones familiares y décadas de trabajo compartido.
Por ahora, la batalla que comenzó en tribunales continúa trasladándose al espacio público, con un empresario que decidió convertir la entrada del negocio que ayudó a fundar en el escenario de su protesta.
Redacción Noticias ContrasteBC