Wednesday, 23 de September de 2026 Baja California, México
Nacional

El costo invisible de un gobierno agotado

Redacción Contraste BC · 24 de junio de 2026
El costo invisible de un gobierno agotado

Hay crisis que pueden medirse en cifras. Se cuentan en homicidios, desapariciones, robos, enfrentamientos o bloqueos. Son los números que aparecen todos los días en reportes oficiales, conferencias y titulares. Pero existen otras consecuencias que rara vez se reflejan en las estadísticas y que, con el paso del tiempo, pueden resultar incluso más profundas. Son las que se acumulan en el ánimo de una sociedad que poco a poco comienza a perder la confianza en que las cosas puedan mejorar.


Ese parece ser el riesgo que enfrenta hoy Sinaloa.


Durante meses, la conversación pública ha estado dominada por episodios de violencia, operativos de seguridad, disputas políticas e investigaciones que mantienen al estado bajo los reflectores nacionales. Los acontecimientos cambian de nombre y de protagonistas, pero para miles de ciudadanos el efecto termina siendo el mismo: una sensación constante de incertidumbre que se va convirtiendo en desgaste.


El problema es que el desgaste social rara vez ocurre de manera abrupta, se instala lentamente en la vida cotidiana. Aparece cuando un comerciante decide cerrar más temprano por precaución, cuando una familia cancela una salida porque no sabe qué puede ocurrir en el trayecto, cuando los padres permanecen atentos al teléfono esperando que sus hijos regresen con bien a casa, cuando un empresario prefiere posponer una inversión o cuando un joven comienza a contemplar la posibilidad de construir su futuro en otro lugar.


Ese es el costo invisible de una crisis prolongada.


Mientras tanto, desde las instituciones continúan llegando mensajes que buscan transmitir tranquilidad. Se habla de operativos permanentes, de estrategias en marcha y de acciones coordinadas para recuperar la seguridad. Sin embargo, cualquier política pública enfrenta un límite inevitable: llega un momento en que los ciudadanos dejan de evaluar las promesas y comienzan a evaluar los resultados.


La confianza funciona de esa manera. No se construye con discursos ni se recupera mediante boletines, tampoco depende exclusivamente de conferencias de prensa o declaraciones oficiales. La confianza

Notas relacionadas

Contraste BC en Facebook