Gobierno
¿Planeación o improvisación? Millones bajo el concreto del Centro Histórico
Hace apenas unos meses, la rehabilitación del Centro Histórico de Tijuana fue presentada como una de las obras insignia de la administración municipal. El proyecto, impulsado por Carlos Torres Torres y ejecutado con recursos del Ayuntamiento encabezado por Ismael Burgueño, representó una inversión cercana a los 25 millones de pesos para transformar una de las zonas más emblemáticas de la ciudad.
La primera etapa, inaugurada en octubre de 2025, fue anunciada como una intervención integral. De acuerdo con la información oficial, contempló la colocación de nuevo concreto hidráulico, renovación de redes de agua potable y drenaje sanitario, además de banquetas, mobiliario urbano e imagen urbana.
La promesa era clara: dejar atrás años de rezago mediante una obra planeada para el largo plazo.
Sin embargo, menos de un año después, parte de ese mismo concreto vuelve a ser demolido.
La Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana (CESPT), ahora encabezada por Mónica Vega, inició una nueva intervención hidráulica en la zona con una inversión aproximada de 15 millones de pesos, lo que implica romper tramos que formaban parte de la rehabilitación recientemente inaugurada y ahí es donde aparecen las preguntas que cualquier ciudadano haría.
Si la primera obra incluía la renovación de las redes de agua potable y drenaje, ¿por qué hoy es necesario volver a abrir la vialidad para ejecutar una nueva obra hidráulica? ¿Se trata de infraestructura distinta? ¿Quedó alguna etapa pendiente? ¿Cambió el proyecto original? ¿O simplemente faltó coordinación entre las dependencias responsables?
Hasta ahora no existe una explicación pública que despeje esas dudas. Nadie cuestiona la necesidad de invertir en infraestructura hidráulica. Lo que resulta difícil de entender es que una ciudad con tantas carencias tenga que romper una obra recién concluida sin que la ciudadanía conozca con claridad por qué ambas intervenciones no pudieron realizarse de manera coordinada.
La planeación también es una forma de administrar los recursos públicos, cuando distintas dependencias trabajan sobre el mismo espacio en periodos tan cortos, la percepción inevitable es que alguien no hizo correctamente su trabajo de coordinación. Entre la rehabilitación del Centro Histórico y la nueva intervención de la CESPT, la inversión comprometida en ese punto de la ciudad ronda ya los 40 millones de pesos.
La cifra por sí sola no debería escandalizar. Lo que sí merece una explicación es por qué una obra presentada como integral vuelve a ser intervenida apenas unos meses después.
Porque gobernar no consiste únicamente en inaugurar proyectos, también implica planearlos para que no tengan que volver a romperse.
Redacción ContrasteBC