Nacional
Rocha Moya: ahora se escandalizan por lo que llevaban meses oliendo
Ahora los morenistas salen con cara de ofensa institucional, como si la acusación contra Rubén Rocha Moya hubiera caído del cielo en una canasta diplomática. Pero no. Desde 2025 ya existían reportes sobre la cancelación de visas a decenas de políticos mexicanos, en una escalada impulsada desde Washington contra funcionarios señalados por presuntos vínculos con el narco. Reuters reportó en octubre de ese año que la medida alcanzaba a más de 50 políticos mexicanos y apenas hace unos días, Los Angeles Times ubicó entre los afectados al propio gobernador de Sinaloa.
Lo que ocurrió ahora ya no es rumor de pasillo ni filtración de sobremesa. El Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció el 29 de abril que Rocha Moya, junto con otros 9 funcionarios o exfuncionarios mexicanos, fue acusado en el Distrito Sur de Nueva York por delitos relacionados con narcotráfico y armas. Los reportes publicados ese mismo día señalan acusaciones por conspiración para traficar drogas, colaboración con el Cártel de Sinaloa, sobornos y protección institucional. El País añadió que México recibió solicitudes de detención provisional y extradición, aunque la Secretaría de Relaciones Exteriores respondió que no se entregaron pruebas suficientes conforme al tratado bilateral.
Así que el asombro teatral de sus compañeros de partido resulta bastante ofensivo para la inteligencia pública. No están reaccionando a una ocurrencia, ni a un meme, ni a una grilla aldeana. Están reaccionando a una acusación formal de fiscales federales estadounidenses. Otra cosa, muy distinta, es que esa acusación deba probarse en tribunal, cosa que por supuesto sigue siendo indispensable. Acusación no es sentencia. Pero tampoco es un chisme cualquiera.
Aquí conviene no caer en la misma trampa que tanto le gusta a la propaganda: inflar lo que no está documentado. No hay, hasta ahora, evidencia pública suficiente para afirmar con nombre y apellido qué testigo específico lo señaló o qué capo “ya cantó con lujo de detalle”. Eso, por ahora, es especulación. Lo que sí está documentado es que, en el caso de Genaro García Luna, la fiscalía estadounidense utilizó testimonios de narcotraficantes colaboradores, entre ellos Jesús “El Rey” Zambada, además de otras pruebas, sin que eso impidiera una condena posterior.
El punto de fondo es más brutal: en Morena no les sorprende la acusación. Les molesta que por fin se volvió expediente. Durante meses pudieron esconderse detrás de la niebla, del rumor, del “no hay nada oficial”. Ahora ya lo hay. Lo que sigue no es indignarse. Lo que sigue es responder, probar y defenderse. Porque cuando el vecino del norte deja de mandar señales para empezar a desclasificar cargos, el teatro del agravio ya no alcanza.
Redacción Noticias ContrasteBC