La reforma electoral impulsada por Claudia Sheinbaum llega al Congreso sin los votos necesarios para modificar la Constitución, morena no alcanza la mayoría calificada, Ricardo Monreal tendrá que operar fino en un escenario donde el Partido del Trabajo y el Partido Verde Ecologista de México ya pusieron límites claros sobre plurinominales, financiamiento, autonomía del Instituto Nacional Electoral.
En términos formales, la reforma nace sin oxígeno, en términos políticos, puede ser una bomba perfectamente calculada.
El libreto permite exhibir a los aliados que se resisten a perder prerrogativas, permite medir la capacidad real de Monreal para construir mayorías, permite retratar a la oposición votando junto a PT o Verde para después etiquetarlos como defensores de privilegios. La escena está montada.
Sin embargo, el foco público en las listas plurinominales funciona como distractor conveniente. Lo sustantivo está en el trato presupuestal y operativo al INE, reducirle recursos mientras se le incrementan obligaciones administrativas no es una simple política de ahorro. Es una forma de desgaste estructural.
Un órgano electoral fuerte requiere músculo técnico, capacitar ciudadanía, fiscalizar campañas, instalar casillas, resolver impugnaciones, coordinar procesos locales y federales demanda logística fina, personal especializado, sistemas robustos. Si se le aprieta el presupuesto casi al límite mientras se amplían responsabilidades, el resultado no es eficiencia milagrosa, es saturación.
El caso del PREP resulta ilustrativo. Ese mecanismo de información preliminar ha permitido a la ciudadanía seguir el conteo en tiempo real, reducir rumores, contener especulaciones, por lo tanto debilitarlo, minimizarlo o eliminarlo genera vacíos informativos que otros llenarán con narrativas convenientes.
La pregunta no es si la reforma pasará intacta, la pregunta es si el objetivo real consiste en reconfigurar el equilibrio institucional bajo la bandera de austeridad. Cuando el poder concentra decisiones, los contrapesos dejan de ser aliados incómodos para convertirse en obstáculos a remover.

