Una fuga más, un fracaso más: la CESPT juega a reparar lo que nunca mantuvo

La improvisación y la falta de protocolos básicos vuelven a exponer la negligencia institucional en la gestión del agua.

Cuando la CESPT anuncia que “controla de inmediato” una situación que nunca debió ocurrir, lo que realmente está confesando es que sus trabajadores operan sin protocolos elementales de seguridad. Una fuga en el Acueducto Flujo Inverso durante la madrugada, trabajos de reparación iniciados sin mayor claridad sobre el estado del sistema, y luego una salida repentina de agua a las 10 de la mañana porque nadie se molestó en despresurizaciones básicas. El manual de “control de situaciones” de la CESPT aparentemente consiste en rezar para que nada explote mientras trabajas.

Lo notable aquí es la sutileza del lenguaje institucional. No fue un error grave de planeación. No fue negligencia operativa. Fue simplemente que “aún permanecía presión en la línea”. Como si las líneas de presión fueran entes sobrenaturales que actúan por voluntad propia, ajenos a toda responsabilidad humana. Como si los ingenieros y técnicos de la CESPT no tuvieran la más remota idea de cómo funcionan los sistemas de tuberías a presión. Spoiler: tienen manuales. Solo no los usan.

Mientras tanto, la ciudad sigue perdiendo agua en fugas registradas y no registradas. El Acueducto Flujo Inverso, ese nombre tan pretencioso para una infraestructura que claramente no puede sostener ni su propio funcionamiento, cede una vez más y la CESPT, como de costumbre, presenta el desastre como un acto administrativo menor: “se iniciaron trabajos de reparación”, como si fuera noticia de poca monta que la institución responsable del agua descubra fugas, las repare sin saber qué está haciendo, y luego nos pida paciencia mientras completan el 60 por ciento de una solución que debería haber sido preventiva hace meses.

La estimación de conclusión “el día de hoy” es otro clásico de la comunicación institucional deficiente. Eso significa que a las 5 de la tarde de mañana, cuando aún haya trabajadores en el sitio, la CESPT enviará un comunicado diciendo que “por factores externos imprescindibles”, los trabajos se extenderán. Porque esta es la dinámica real: anuncio optimista, realidad decepcionante, disculpa tardía.

La ciudad pierde agua. La CESPT pierde credibilidad. Los ciudadanos pierden paciencia. Y el ciclo continúa con una segunda vuelta de “control de situaciones” que, como demostró esta madrugada, es control de situaciones solo en el comunicado de prensa.

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