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AIFA: el milagro que cabe en un día del AICM

Redacción Contraste BC · 6 de abril de 2026
AIFA: el milagro que cabe en un día del AICM

La propaganda oficial quiso vender una estampita de éxito: del 30 de marzo al 5 de abril, el AIFA registró 164,525 pasajeros en 1,233 vuelos. El dato existe, claro, lo que no resiste es el truco de presentarlo como hazaña histórica. Porque cuando uno lo baja del altar de Morena al piso de la aritmética, el supuesto portento queda convertido en lo que realmente es: un aeropuerto inflado por discurso, pero todavía diminuto frente al mercado que pretendía sustituir. Es decir, mucho boletín, poca escala.  


Hagamos la comparación sin incienso. Esos 164,525 pasajeros del AIFA en siete días equivalen a unos 23,500 pasajeros diarios. Sus 1,233 vuelos semanales dan alrededor de 176 operaciones al día. Ahora póngalo frente al AICM, ese aeropuerto al que el gobierno castiga mientras finge que lo “redistribuye”, solo en enero de 2026, el AICM movió 3,763,300 pasajeros, unos 121,397 por día, además de 25,294 vuelos comerciales en el mes, cerca de 816 diarios. Traducido al español que no sale en la mañanera: el AICM transporta en un día más de cinco veces los pasajeros diarios del AIFA, además de más de cuatro veces sus vuelos.  


La humillación estadística es peor cuando se mira la foto completa, el AIFA presumió en toda una semana un volumen de pasajeros que el AICM alcanza en poco más de un día, en vuelos ocurre algo parecido: lo que el AIFA celebró en siete días, el AICM lo junta en alrededor de día y medio, o sea, la gran joya aeroportuaria del sexenio necesita una semana de redoble propagandístico para aproximarse a la rutina de un aeropuerto que el propio gobierno ha intentado adelgazar por decreto. Eso no es éxito; eso es dependencia política maquillada como consolidación.  


Luego viene la excusa favorita del poder: “va creciendo”. Perfecto. También crece un proyecto subsidiado, empujado con decisiones administrativas, restricciones al competidor principal, campañas de imagen, carga transferida a la fuerza. El problema es que un aeropuerto no se evalúa con entusiasmo presidencial ni con videos de pasillos concurridos. Se mide por escala, conectividad, preferencia real del pasajero, peso en el sistema. Allí el veredicto es brutal: el AICM sigue siendo el corazón del tráfico aéreo del Valle de México, mientras el AIFA continúa operando como monumento a una obsesión política. Carísimo, presumido, todavía marginal. Un elefante de concreto al que le toman video como si eso sustituyera la realidad.  


Redacción Noticias ContrasteBC

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