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Asesinado paramédico de Cruz Roja en Tijuana durante robo de camioneta
Jesús Ernesto Onofre, de 23 años, fue interceptado por sicarios en el Ejido Lázaro Cárdenas. Lo despojaron de su vehículo y le dispararon múltiples veces en la cabeza.
Jesús Ernesto Onofre, paramédico de 23 años que laboraba en Cruz Roja Tijuana y en la Unidad Municipal de Apoyo Social (UMAS), fue asesinado a tiros en la madrugada del domingo 27 de septiembre en el Ejido Lázaro Cárdenas. Sicarios lo interceptaron mientras conducía su camioneta Ford F150 gris, lo despojaron del vehículo y le dispararon múltiples veces en la cabeza. Paramédicos de Cruz Roja intentaron reanimarlo sin éxito en el lugar de los hechos.
El homicidio ocurrió durante un asalto a mano armada en el que los atacantes buscaban robar el vehículo de la víctima. La coordinación entre el robo y el asesinato sugiere una operación premeditada, aunque la Fiscalía General del Estado mantiene abierta la investigación para determinar los motivos exactos del crimen y la identidad de los responsables. Hasta el momento, no se ha informado de detenidos relacionados con los hechos.
El caso ha generado indignación en redes sociales, donde compañeros y amigos de Onofre lo recordaron como una persona trabajadora y respetuosa, dedicada al servicio comunitario. La pérdida de un joven socorrista que buscaba salvar vidas ha impactado a la comunidad de profesionales de la salud y a quienes lo conocían. Los mensajes de condolencia destacan su compromiso con la atención de emergencias y su contribución al bienestar de la población de Tijuana.
Los paramédicos son profesionales que enfrentan riesgos significativos en el ejercicio de sus funciones. Laboran en horarios irregulares, se desplazan hacia zonas de emergencia en diferentes condiciones de seguridad y están expuestos a situaciones impredecibles. En Baja California, como en otras regiones del país, varios socorristas han sido víctimas de violencia en los últimos años, lo que ha generado preocupación entre las instituciones de salud y las organizaciones que agrupan a estos trabajadores.
La Unidad Municipal de Apoyo Social (UMAS) y Cruz Roja Tijuana, instituciones donde Onofre prestaba sus servicios, son organismos que dependen de coordinación municipal y estatal para garantizar la seguridad de su personal. El asesinato de uno de sus integrantes plantea interrogantes sobre las medidas de protección disponibles para los trabajadores que se desplazan en zonas de riesgo y sobre las estrategias que deben implementarse para prevenir futuros incidentes.
La investigación por parte de la Fiscalía General del Estado seguirá su curso para esclarecer las circunstancias del crimen, identificar a los responsables y determinar si existen conexiones con otras organizaciones delictivas dedicadas al robo de vehículos. Mientras tanto, la comunidad de Tijuana y los colegas de Onofre aguardan respuestas y acciones concretas que visibilicen la vulnerabilidad de los profesionales de la salud en contextos de inseguridad.
Redacción Noticias ContrasteBC