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Gobierno

Baja California: medallas para la vitrina, problemas para la calle

Redacción Contraste BC · 31 de marzo de 2026
Baja California: medallas para la vitrina, problemas para la calle

Otra vez el gobierno sale a presumir trofeos como si repartir aplausos resolviera la realidad. Baja California suma nominaciones, presume premios, se toma la foto con la cocina de autor, con el vino premium, con la carretera escénica, con el Pueblo Mágico de postal. Todo muy elegante, todo muy premiable, todo muy útil… para el boletín. Para la vida diaria, bastante menos.


La coreografía oficial ya la conocemos: cuando faltan resultados concretos, sobran reconocimientos rimbombantes. Que si “Lo Mejor de México”, que si “Food and Travel Reader Awards 2025”, que si “mejor destino gastronómico”. El secretario Miguel Ángel Badiola Montaño lo vende como una hazaña colectiva, casi como si el estado hubiera descubierto la fórmula del desarrollo. La pregunta incómoda es otra: ¿de qué le sirve a la mayoría de los bajacalifornianos que su tierra gane medallas turísticas mientras los problemas de siempre siguen intactos, maquillados con salsa de reducción?


Porque una cosa es que Baja California tenga talento culinario, eso nadie serio lo discute. Otra muy distinta es usar el prestigio de chefs, restaurantes, viñedos o paisajes para fabricar una narrativa de éxito gubernamental. Ahí está el truco: el sector privado trabaja, arriesga, invierte, innova. El gobierno llega después, se cuelga la medalla, posa junto al platillo, habla de competitividad, remata con una invitación a votar en una página web como si eso fuera política pública.


Tecate nominado, Bahía de los Ángeles nominada, Valle de Guadalupe nominado, carretera Tijuana-Ensenada nominada, Baja California compitiendo por su cocina regional y contemporánea. Suena formidable. Casi dan ganas de pensar que vivimos en una entidad modélica, una potencia turística sin grietas. Lástima que la realidad siempre tiene la pésima costumbre de interrumpir la propaganda.


También celebran que Lunario, de la chef Shaila Alvarado, fue reconocido como restaurante sustentable. Magnífico. Merecido, incluso. Pero conviene no confundir el mérito de una chef con la eficacia de una administración. No es lo mismo una estrella Michelin que una política pública decente. No es lo mismo un premio internacional que un gobierno competente.


Estos galardones sirven para promocionar destinos, atraer visitantes, alimentar el orgullo local. Perfecto. Lo que no deberían servir es para vender simulaciones. Un gobierno que se emociona más con los premios que con resolver pendientes básicos no está impulsando el desarrollo: está decorando el escaparate mientras la trastienda sigue hecha un desastre.


Redacción Noticias ContrasteBC

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