Local
Bajan algunos delitos, pero el miedo sigue firmando asistencia en Tijuana
El CCE de Tijuana advirtió que la percepción de inseguridad sigue en niveles alarmantes pese a la baja reportada en homicidios, robo de vehículos y robo a comercio. El dato central no deja mucho espacio para el maquillaje: 76.2% de la población dijo sentirse insegura durante el primer trimestre de 2026, prácticamente el mismo nivel que hace 1 año.
El Consejo Coordinador Empresarial de Tijuana volvió a poner sobre la mesa una verdad bastante incómoda para cualquier discurso triunfalista en materia de seguridad: podrán bajar algunos delitos en las cifras oficiales, pero la sensación de vivir con miedo sigue instalada en la ciudad como si no hubiera recibido el memo de la mejoría.
De acuerdo con el estudio “Seguridad pública en la Zona Metropolitana de Tijuana: Percepción y victimización”, elaborado por el Observatorio Ciudadano de Seguridad Pública Tijuana y difundido por el CCE, 76.2% de la población manifestó sentirse insegura durante el primer trimestre de 2026. El dato no solo es alto. También es brutalmente terco, porque prácticamente calca el 76.1% registrado en el mismo periodo de 2025. O sea, el miedo ni se movió.
El presidente del CCE de Tijuana, Roberto Lyle Fritch, explicó que este estudio busca dar seguimiento tanto a la incidencia delictiva como al sentir ciudadano, con la intención de aportar información útil para la toma de decisiones. Y ahí aparece el primer contraste incómodo: una cosa es lo que dicen algunos indicadores delictivos y otra muy distinta es lo que siente la gente cuando sale, trabaja, regresa a casa o simplemente intenta llevar una vida normal en Tijuana.
Lyle reconoció que han bajado considerablemente delitos como los homicidios, el robo de vehículos y el robo a comercio. Pero también subrayó que esa reducción no ha logrado traducirse en una percepción real de tranquilidad. En otras palabras, la estadística podrá respirar un poco mejor, pero la calle todavía no se convence.
Por delegaciones, el mapa del temor tampoco deja mucho margen para el optimismo de ocasión. Cerro Colorado encabeza la percepción de inseguridad con 85.6%, seguido de Sánchez Taboada con 84.5% y La Presa con 80%. Son cifras que no describen una molestia menor ni una sensación pasajera, sino una normalización del miedo en zonas donde la población sigue sin sentir que su entorno haya mejorado de forma suficiente.
El estudio también reveló que Sánchez Taboada lidera la incidencia de personas que dijeron haber sido víctimas de delito, con 34.8%. Le siguen Playas de Tijuana con 26.3% y la Zona Centro con 22.7%. Es decir, no solo hay percepción alta de inseguridad. También hay delegaciones donde el golpe directo del delito sigue dejando huella en una parte importante de la población.
Otro de los focos rojos detectados por el estudio es el cobro de piso, un delito que carga con el pequeño detalle de destruir la tranquilidad de comerciantes, vecinos y zonas enteras mientras obliga a muchos a vivir entre el miedo y la resignación. En este rubro, Sánchez Taboada vuelve a aparecer al frente con 54% de las personas consultadas reportando conocimiento o afectación por este ilícito. Después vienen La Presa con 47% y Playas de Tijuana con 46%.
Eso significa que en esas zonas no solo se habla de inseguridad como una percepción abstracta o como una estadística de escritorio. Se habla de una realidad que toca directamente la vida económica, el funcionamiento de los negocios y la estabilidad mínima que necesita cualquier comunidad para no vivir con la sospecha constante de que la violencia ya se instaló a cobrar renta.
El estudio también puso atención en el delito de desaparición, un tema que sigue acumulando preocupación social. Según los datos presentados, Baja California se ubicó en el sexto lugar nacional durante los primeros 18 meses del actual sexenio, con un acumulado de 1,253 casos. La cifra pega todavía más cuando se le compara con los 1,283 casos registrados durante todo el sexenio pasado, de 2018 a 2024. Es decir, en año y medio ya casi se alcanzó el total de 6 años anteriores. Bastante difícil vender calma con ese contexto.
Ante estos resultados, el CCE anunció que buscará una reunión con el secretario de Seguridad de Tijuana, José Alejandro Avilés Amezcua, para compartirle el contenido del estudio y fortalecer estrategias focalizadas. Suena razonable. Lo que falta ver es si esas reuniones servirán para algo más que intercambiar diagnósticos que la ciudadanía ya conoce de memoria.
Porque al final el dato que más pesa no es el de una delegación ni el de un delito aislado. Es ese 76.2% que resume una ciudad donde, aunque algunos números bajen, la gente sigue sin comprar la idea de que ya vive más segura.
Redacción Noticias ContrasteBC