Regional
El drenaje no se presume: se arregla
CESPT presume mantenimiento a más de 120 mil metros de redes de drenaje en Tijuana y Rosarito. La cifra suena importante, hasta que uno recuerda que retirar más de mil metros cúbicos de residuos y azolve no habla solo de prevención: habla de una ciudad que viene arrastrando años de abandono bajo sus calles.
Prevenir derrames, malos olores y taponamientos no debería presentarse como hazaña. Es una obligación básica. Pero en Tijuana ya nos acostumbraron a celebrar que el drenaje no colapse, como si vivir sin aguas negras en la vía pública fuera un logro extraordinario de gobierno.
El Soler, Los Altos, Lomas del Porvenir, Ciudad Jardín y Chihuahua son parte de esa realidad. Colonias enteras dependen de desazolves constantes para no terminar oliendo la negligencia oficial. Cada alcantarilla saturada cuenta la misma historia: crecimiento desordenado, infraestructura vieja y mantenimiento que llega tarde.
Sí, el trabajo es necesario. Nadie discute que limpiar redes, retirar basura y atender puntos críticos ayuda a reducir riesgos. Pero no basta con meter maquinaria, sacar residuos y convertirlo en boletín. La ciudad necesita reposición real de tuberías, planeación seria, inversión sostenida y menos propaganda con casco.
Porque el drenaje no miente. Cuando falla, exhibe lo que durante años se quiso esconder bajo tierra. En Tijuana, lo enterrado ya está saliendo a flote.