Política
El espejismo de los 27 mil
La clase política de Morena volvió a reunirse este domingo en la Avenida Revolución para celebrar el segundo informe de Claudia Sheinbaum. Hubo discursos, aplausos, fotografías, consignas, pantallas gigantes y la inevitable declaración de que “miles de familias bajacalifornianas” acudieron a refrendar su apoyo al proyecto, según los organizadores, asistieron mas de 27 mil personas.
Perfecto. No vamos a discutir la cifra, vamos a aceptar los 27 mil y hacer algo que suele provocar alergia en la propaganda política: poner el número en contexto. Tan solo en Tijuana existen alrededor de 1.5 millones de ciudadanos inscritos en el padrón electoral. Si realmente asistieron 27 mil personas, estamos hablando de aproximadamente el 1.8% de los electores.
Eso sin entrar en el pequeño detalle de que buena parte de los asistentes, según versiones difundidas, llegaron en autobuses movilizados desde distintos puntos de la ciudad y del estado. Porque una cosa es el respaldo espontáneo y otra muy distinta la logística electoral con aire acondicionado.
Pero supongamos nuevamente que todo fue auténtico, que todos llegaron por voluntad propia, que nadie fue invitado, que nadie fue convocado y que nadie recibió facilidades de transporte. Aun así, la pregunta sigue siendo incómoda: ¿desde cuándo el 1.8% representa a “las familias bajacalifornianas”?
La imagen aérea puede impresionar, las fotografías pueden lucir espectaculares y los discursos pueden hablar de unidad, transformación y cariño del pueblo. Pero las matemáticas siguen siendo crueles, el problema de los gobiernos modernos es que terminaron confundiendo movilización con legitimidad.
Llenar una avenida no elimina los problemas de seguridad, no reduce el tráfico, no desaparece las extorsiones y no hace olvidar las visas retiradas, los escándalos políticos, los señalamientos internacionales ni el creciente desgaste de varias figuras del oficialismo.
Marina del Pilar habló de proyectos históricos, Ismael Burgueño apareció sonriente entre los asistentes, senadores, diputados, alcaldes y funcionarios desfilaron frente a las cámaras. Todo parecía una demostración de fuerza, hasta que uno recuerda que Tijuana supera los 2 millones de habitantes.
Entonces la supuesta multitud empieza a parecer algo diferente: una fotografía cuidadosamente encuadrada para que no se vea el resto de la ciudad. La política mexicana siempre ha tenido fascinación por las masas, quizá porque las masas se ven muy bien en video.
Gobernar, en cambio, se mide en resultados y esos no caben en una toma aérea.
Redacción Noticias ContrasteBC