Política
El regreso que Sinaloa no necesitaba
Rubén Rocha Moya anunció su regreso al Gobierno de Sinaloa mediante un extenso posicionamiento en el que asegura haber enfrentado las investigaciones y sostiene que no existen elementos para proceder en su contra dentro del ámbito nacional. También afirma haber sido víctima de acusaciones con motivaciones políticas y dice regresar al cargo “con la frente en alto”. Sin embargo, el problema para el gobernador es que la confianza pública no se recupera con una carta ni con una explicación sobre las razones por las cuales considera superados los señalamientos en su contra. Se recupera gobernando y ofreciendo resultados, precisamente aquello que hoy sigue formando parte del cuestionamiento de muchos sinaloenses.
Rocha regresa a Palacio de Gobierno con un considerable desgaste político. Su nombre ha sido mencionado en investigaciones y acusaciones presentadas por fiscales federales de Estados Unidos relacionadas con presuntos vínculos entre funcionarios y el crimen organizado. Es importante establecer que esos señalamientos no representan por sí mismos una condena judicial ni permiten atribuirle responsabilidad penal, pero tampoco pueden reducirse a una simple anécdota política. Colocaron al Gobierno de Sinaloa y a su gobernador bajo un nivel de escrutinio que inevitablemente terminó golpeando la confianza alrededor de su administración.
Mientras Rocha habla en su posicionamiento de soberanía, ultraderecha, calumnias y persecución política, existe otra realidad que resulta mucho más difícil resolver mediante argumentos políticos: el miedo y la incertidumbre que durante meses han acompañado la vida cotidiana de numerosas familias sinaloenses. Comerciantes que enfrentan las consecuencias de una menor actividad, padres que modifican rutinas por temor a lo que pueda ocurrir y empresarios que deben considerar la inseguridad antes de tomar decisiones de inversión forman parte de un problema que no desaparece porque el gobernador considere aclarada su situación.
Ese es quizá el mayor problema del mensaje difundido por Rocha Moya: dedica buena parte de sus argumentos a explicar su propia circunstancia, defender su honorabilidad, recordar su trayectoria y responder a quienes identifica como adversarios, pero deja en segundo plano la pregunta que debería ocupar el centro de su regreso: ¿qué hará diferente para recuperar la tranquilidad y la confianza en Sinaloa?
Porque gobernar no consiste únicamente en conservar un cargo hasta concluir el periodo constitucional ni en demostrar que existen condiciones legales para permanecer en él. También significa conservar autoridad política frente a una sociedad que espera respuestas y recuperar credibilidad cuando esta comienza a deteriorarse. En ese terreno, ningún oficio, resolución o posicionamiento puede sustituir los resultados que la población espera observar en las calles.
El regreso de Rubén Rocha Moya podrá estar respaldado por los procedimientos legales que él mismo invoca y cualquier señalamiento en su contra deberá resolverse por las vías institucionales correspondientes, respetando el debido proceso. Sin embargo, su principal desafío ya no parece encontrarse únicamente en los expedientes, sino en la percepción de una sociedad que ha atravesado meses de violencia, incertidumbre y confrontación política.
Por eso la discusión no debería limitarse a determinar si Rocha podía regresar o si jurídicamente existen elementos para impedirle continuar al frente del Ejecutivo estatal. La pregunta de mayor importancia es qué condiciones encuentra al volver y qué capacidad tendrá su gobierno para enfrentar una crisis que no desapareció durante su ausencia.
Rocha puede regresar a Palacio y ocupar nuevamente la silla de gobernador, pero la legitimidad política no se decreta ni se recupera mediante publicaciones en redes sociales. Se construye todos los días con seguridad, estabilidad, resultados y confianza.
Hoy la verdadera pregunta no es si Rubén Rocha Moya regresó al Gobierno de Sinaloa. La pregunta es si los sinaloenses todavía creen que desde esa silla puede devolverles la paz, la confianza y la estabilidad que durante tanto tiempo han reclamado.
Porque un cargo puede recuperarse con un procedimiento institucional. La confianza de una sociedad requiere mucho más.
Redacción Noticias ContrasteBC