Regional
Empresario rosaritense reaparece tras ser liberado después de cuatro días de cautiverio
Jesús Molina Vargas, propietario de Pikin Parque de Altura en Playas de Rosarito, reapareció públicamente para ratificar su continuidad en el parque ecológico que atiende a personas con discapacidades motrices y problemas de salud mental.
Jesús Molina Vargas, empresario y propietario del parque ecológico Pikin Parque de Altura en Playas de Rosarito, reaparició públicamente después de haber sido privado de la libertad durante cuatro días. Molina fue secuestrado el 22 de agosto y liberado 26 horas después en el Sauzal, Ensenada, de acuerdo con información del caso. Durante una conferencia pública, expresó su determinación de continuar operando su parque y reiteró que no permitirá que el incidente lo intimide.
El parque ecológico que dirige atiende a organizaciones civiles con personas con discapacidades motrices y problemas de salud mental, lo que le da una relevancia social significativa en la región. Molina enfatizó su compromiso de mantener estas labores mientras implementa medidas de seguridad adicionales para prevenir futuros incidentes. Esta continuidad es relevante porque el servicio que presta no tiene un sustituto claro en la zona y el cierre de las operaciones afectaría directamente a los beneficiarios.
En su intervención, Molina agradeció la intervención de las autoridades, incluyendo a la Fiscalía General del Estado y a la alcaldesa Rocío Adame, por sus acciones en relación con su liberación. Sin embargo, el empresario también reflexionó de manera crítica sobre los hechos que rodearon su cautiverio, particularmente sobre lo que describió como la falta de humanismo al ser abandonado en la carretera en condiciones que le impidieron ver y sin recibir auxilio de ciudadanos que pasaban por el lugar.
Molina criticó que las personas presentes no auxiliaran a individuos en situación de riesgo por miedo, una observación que refleja la percepción de un clima de inseguridad generalizado en el que los ciudadanos evitan involucrarse en situaciones potencialmente peligrosas. Esta reflexión trasciende su caso particular y apunta a un problema más amplio sobre la solidaridad ciudadana en contextos de violencia o delincuencia, donde el temor a represalias inhibe la acción.
Durante la conferencia, Molina descartó explícitamente la participación de trabajadores del parque en el secuestro, lo que sugiere que el incidente fue perpetrado por agentes externos sin conexión aparente con sus operaciones. Esta aclaración es importante porque disipa potenciales sospechas internas y refuerza la narrativa de que se trató de un acto delictivo cometido por terceros, no de una confrontación derivada de conflictos laborales o administrativos.
Pese a los eventos traumáticos vividos, Molina reafirmó públicamente su propósito de no flaquear en sus responsabilidades sociales y empresariales. El caso refleja los desafíos que enfrentan los empresarios y las iniciativas civiles en zonas donde la inseguridad impacta directamente la operación de negocios y servicios. La continuidad del Pikin Parque de Altura dependerá de la capacidad del empresario de implementar medidas de seguridad efectivas y de que el entorno delictivo no escale de manera que haga inviable la operación.
Redacción Noticias ContrasteBC