Nacional
Gobierno federal compra control total del Tren Suburbano
La operación por 5 mil 999 millones de pesos fue anunciada en la conferencia matutina como el paso definitivo para que el Estado mexicano concentre el 100 por ciento del tren Buenavista-Cuautitlán, aunque el propio esquema previo ya incluía participación pública a través de Fonadin y Banobras.
El gobierno federal anunció la compra de la participación accionaria que aún mantenían las empresas CAF y Omnitren en el Tren Suburbano, con lo que el Estado mexicano asumirá el control total del sistema ferroviario que corre de Buenavista a Cuautitlán. Durante la mañanera de este jueves 23 de abril, el director de Banobras, Jorge Mendoza, informó que la operación fue pactada por 5 mil 999.23 millones de pesos, monto definido con base en la concesión original y en un avalúo del Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales.
Según lo expuesto por el funcionario, antes de la compra la composición accionaria estaba dividida entre CAF con 43.4 por ciento, Omnitren con 7.6 por ciento y el Fondo Nacional de Infraestructura con 49 por ciento. Con la adquisición de ese 51 por ciento restante, el Estado pasa a concentrar el 100 por ciento del activo. En esa presentación, la presidenta Claudia Sheinbaum respaldó la operación y la enmarcó como parte de una estrategia de fortalecimiento del transporte ferroviario vinculado al AIFA y a nuevas rutas hacia Pachuca y Querétaro.
Uno de los aspectos que más llamó la atención fue el tono con que se explicó la compra. La narrativa oficial insistió en que el tren pasa “de manos privadas a manos del pueblo de México”, una fórmula que buscó darle sentido político a una operación financiera pactada entre las partes. Sin embargo, los propios datos presentados por el gobierno muestran que el Estado ya tenía una presencia decisiva en el proyecto a través de Fonadin y del respaldo financiero de Banobras, por lo que el cambio principal radica en el control formal absoluto del sistema y no en la llegada inicial de recursos públicos al proyecto.
La compra también se inserta en un momento estratégico para la movilidad del centro del país. El Tren Suburbano es una pieza clave para la conexión con el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles y forma parte del entramado ferroviario que el gobierno busca articular con otros proyectos regionales. En ese contexto, el debate no solo gira en torno a la propiedad del activo, sino a la manera en que se justifica políticamente cada decisión dentro de una visión más amplia de infraestructura y control estatal.
Más allá del discurso, el alcance real de la medida dependerá de su impacto operativo. El dato confirmado es que el Estado mexicano ya concentra el control total del Tren Suburbano mediante una compra acordada con los anteriores socios privados. Lo que quedará por verse es si ese cambio se traducirá en mejoras tangibles en servicio, conectividad y expansión o si el mayor peso del anuncio seguirá descansando en la narrativa política con la que fue presentado ante la opinión pública.
Redacción Noticias ContrasteBC