Gobierno
Marina pide votos turísticos mientras Baja California vota diario por sobrevivir
Marina del Pilar salió a pedir el voto, pero esta vez no por un cargo ni por un proyecto político disfrazado de transformación. Ahora quiere clics para “Lo Mejor de México 2026”, la gobernadora aparece sonriente, entusiasta, casi embajadora de agencia de viajes, invitando a presumir las bondades de Baja California ante el país: Tecate, Valle de Guadalupe, Bahía de los Ángeles, la carretera escénica Tijuana-Ensenada, la cocina regional. Todo muy bonito, muy vendible, muy de folleto. El problema es que mientras ella promueve postales, mucha gente en el estado sigue atrapada en la versión menos turística del paraíso.
La escena tiene su ironía. En una entidad donde el agua escasea en colonias enteras, la inseguridad marca agenda, el tráfico castiga todos los días, la educación pública arrastra carencias, la autoridad vive administrando crisis con boletines, la gobernadora decide grabar un video para pedir que entren a votar por premios de revista. No por soluciones, no por resultados, no por cuentas claras. Por nominaciones. Casi enternecedor: el gobierno no puede garantizar normalidad, pero sí quiere trofeo.
Nadie serio discute que Baja California tenga riqueza natural, gastronómica además de cultural. Claro que la tiene. El estado no necesita que le inventen virtudes. Lo que sí resulta insultante es el uso político de esas virtudes para maquillar un presente lleno de pendientes. Porque una cosa es promover turismo. Otra, mucho más cínica, es colgarse del prestigio de cocineros, vinicultores, paisajes, empresarios, comunidades, para fabricar una narrativa de éxito gubernamental. Como si una nominación en México Desconocido compensara el desgaste diario de vivir aquí.
La frase final del video resume bien el tono del espectáculo: “juntas y juntos sigamos diciéndole al mundo, Welcome to Baja California”. Qué hospitalaria la consigna. Lástima que a muchos bajacalifornianos el gobierno no les haya sabido decir ni siquiera “disculpen el abandono”. Se nos pide promocionar al estado como destino único, aunque puertas adentro siga habiendo demasiada gente preguntándose dónde quedó el gobierno que debía atender lo urgente antes de salir a vender lo bonito.
Al final, la estrategia es transparente: convertir orgullo local en aplauso político. Usar el amor por Baja California como escudo para la administración en turno. Pedirle a la gente que vote por el paisaje mientras evita que vote con memoria sobre la realidad. Porque esa es la especialidad de muchos gobiernos: cuando no pueden presumir resultados sólidos, presumen nominaciones. Cuando no alcanzan a gobernar el presente, administran la vitrina.
Baja California no necesita más campañas para caerle bien al país. Necesita gobernantes que dejen de confundir promoción con gestión.
Redacción Noticias ContrasteBC