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Piratería le gana el primer partido a México rumbo al Mundial 2026

Redacción Contraste BC · 20 de abril de 2026
Piratería le gana el primer partido a México rumbo al Mundial 2026

Aunque el IMPI decomisó al menos 25 toneladas de mercancía apócrifa del Mundial en Tepito y aseguró 80 mil 973 piezas con marcas como FIFA, Adidas, Nike, Puma y Reebok, la venta de playeras clon siguió en tianguis, puestos y plataformas digitales. El problema ya no parece ser solo de operativos, sino de una economía donde la informalidad sigue siendo más rápida, más barata y bastante más rentable que cumplir la ley.  


México ya empezó a perder uno de los partidos más previsibles rumbo al Mundial 2026 y ni siquiera hizo falta que rodara el balón. Basta caminar por Tepito, por cualquier tianguis mediano o por los alrededores de estaciones del Metro para entenderlo: la mercancía pirata del torneo ya está instalada con total normalidad en el comercio informal, como si la ley fuera apenas una sugerencia decorativa. A principios de abril, el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial realizó un operativo en Tepito y decomisó al menos 25 toneladas de mercancía apócrifa relacionada con el Mundial 2026. El saldo oficial fue de 80 mil 973 piezas con marcas como FIFA, Adidas, Nike, Puma y Reebok. Muy aparatoso, muy fotogénico y muy útil para el boletín. El detalle incómodo es que la venta siguió.  


Ahí está el punto que al gobierno no le encanta admitir: esto ya no parece un simple problema de vigilancia. Si después de un decomiso de ese tamaño los puestos siguen colgando playeras al día siguiente, entonces la falla no está solo en la calle. Está en algo mucho más profundo y mucho menos presentable en conferencia: en México la informalidad sigue siendo más barata, más práctica y bastante más competitiva que la legalidad. Y mientras eso no cambie, cada operativo será apenas un golpecito para la foto.  


La magnitud económica del fenómeno tampoco es menor. La Concanaco Servytur reportó que en 2025 el consumo de productos pirata en México alcanzó 63 mil 262 millones de pesos. Además, advirtió que esta actividad afectó alrededor de 70 mil empleos formales. La cifra pega todavía más cuando se pone al lado del entusiasmo oficial por el Mundial: el problema de la piratería ya se está comiendo, por sí solo, una parte enorme de la narrativa de derrama, legalidad y oportunidad que acompaña al torneo. Porque sí, el gobierno quiere presumir Copa del Mundo, turismo y negocio global, pero en la calle el mercado paralelo ya montó su propio Mundial sin permiso, sin licencia y sin demasiada dificultad.  


Expansión documentó además que la mercancía apócrifa se vende entre 50 y 70 por ciento por debajo del precio del producto original. Y ahí está la raíz del problema que nadie corrige con discursos solemnes sobre propiedad intelectual: al consumidor golpeado por el bolsillo le importa bastante menos la pureza de la marca que el precio de la playera. Mientras el original siga siendo inaccesible para buena parte del mercado y el clon siga al alcance inmediato, la piratería no solo va a existir: va a florecer con un entusiasmo que ni la campaña oficial del Mundial conseguirá.  


Claro, la FIFA ya hizo lo suyo para blindarse. Diversos reportes periodísticos señalan que registró 344 marcas ante el IMPI relacionadas con el Mundial 2026. Además, el marco legal mexicano se ha endurecido para proteger derechos comerciales alrededor del torneo. El Economista reportó que una reforma ya aprobada en la Cámara de Diputados prevé multas de hasta 250 mil UMAs, equivalentes a 29.3 millones de pesos, para prácticas de ambush marketing y usos no autorizados que generen confusión comercial, además de sanciones adicionales, clausuras temporales o definitivas y arrestos administrativos de hasta 36 horas. Muy impresionante en el papel. Bastante menos intimidante en la banqueta.  


Porque esa es la paradoja mexicana que nadie quiere decir sin maquillaje: el Estado endurece sanciones para proteger el gran negocio global del Mundial, pero sigue sin resolver las condiciones que hacen tan funcional la economía pirata. Se castiga el síntoma mientras la causa sigue tranquilamente instalada. El decomiso existe. La multa existe. La marca protegida existe. Lo que no existe con la misma eficacia es una economía formal que compita de verdad en costo, acceso y velocidad con el puesto callejero que ya entendió mejor que nadie cómo se mueve el mercado.


Así que no, el problema no se va a resolver solo con más patrullas, más sellos o más mercancía destruida frente a las cámaras. Mientras la legalidad siga siendo más lenta, más cara y menos rentable que la copia, el pirata va a seguir ganando el partido antes de que empiece el torneo. Y México, muy orgulloso de ser sede, corre el riesgo de llegar al Mundial 2026 con estadios listos, marcas blindadas y una informalidad que ya le tomó la delantera al sistema completo.  


Redacción Noticias ContrasteBC

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