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Salinas Pliego propone que gasolineras exhiban carga fiscal por litro

Redacción Contraste BC · 17 de abril de 2026
Salinas Pliego propone que gasolineras exhiban carga fiscal por litro

La propuesta surgió después de que Profeco retomó la colocación de lonas con la frase “No cargues aquí” en estaciones que, a juicio de la autoridad, venden gasolina y diésel con precios excesivos. En ese contexto, Ricardo Salinas Pliego planteó que los dueños de gasolineras respondan informando cuánto del precio final corresponde a impuestos federales, en un debate que mezcla presión pública, costo fiscal y percepción del consumidor.  


La discusión por el precio de la gasolina en México sumó un nuevo capítulo luego de que Ricardo Salinas Pliego propusiera que las estaciones de servicio coloquen mantas para informar a los consumidores cuánto del precio por litro corresponde a impuestos cobrados por el gobierno federal. El planteamiento apareció como respuesta a la estrategia de la Procuraduría Federal del Consumidor, que desde el 13 de abril volvió a instalar lonas con la leyenda “No cargues aquí, se vuelan la barda con los precios” en gasolineras que considera caras.  


La medida de Profeco no es una sanción fiscal o administrativa en sí misma, sino una forma de exhibición pública para orientar al consumidor y presionar a las estaciones a ajustar sus precios. El gobierno federal sostiene que esta estrategia forma parte de un esfuerzo para contener la inflación y mantener la gasolina regular por debajo de 24 pesos por litro y el diésel cerca de 28 pesos, con apoyo de estímulos fiscales.  


En ese contexto, la propuesta de Salinas Pliego busca mover la conversación hacia otro punto: el peso de los impuestos dentro del precio final que paga el consumidor. En México, el combustible incorpora al menos 2 cargas fiscales principales: el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios y el Impuesto al Valor Agregado. La cuota del IEPS cambia cada semana según los estímulos definidos por la Secretaría de Hacienda, mientras el IVA se aplica sobre el precio final. Para el periodo del 18 al 24 de abril de 2026, la gasolina Premium quedó sin estímulo, con una cuota completa de IEPS de 5.66 pesos por litro, mientras Magna y diésel sí conservaron apoyos parciales.  


Eso significa que sí existe una parte relevante del precio que corresponde a impuestos, aunque no en todos los casos ni en todas las gasolinas representa la misma proporción. También influye el costo del petróleo, la logística, el transporte, el margen comercial de las estaciones y la política de subsidios semanales del gobierno. Por eso, afirmar de manera general que el precio alto se explica solo por impuestos simplifica una estructura mucho más compleja. Esta es una inferencia basada en la combinación de cuotas fiscales publicadas y en la propia estrategia oficial de estímulos para contener el precio al público.  


El gobierno federal ha defendido que, sin esos estímulos, el precio de la gasolina regular podría acercarse a 30 pesos por litro y el diésel a 32 pesos. Claudia Sheinbaum sostuvo recientemente que el acuerdo con gasolineros y el apoyo fiscal han permitido evitar mayores incrementos, aun en medio del alza internacional de energéticos y de la presión inflacionaria.  


La propuesta de colocar lonas con el monto de impuestos por litro, entonces, entra en una disputa de narrativa. Profeco intenta exhibir a estaciones que, según su criterio, cobran de más. Salinas Pliego plantea que sean las propias gasolineras las que exhiban cuánto pesa la carga fiscal dentro del precio. Ambas posturas usan el espacio público y el impacto visual para influir en la percepción del consumidor, aunque con mensajes opuestos sobre quién carga con la responsabilidad principal del costo final. Esta lectura es una inferencia sustentada en la estrategia oficial de Profeco y en la contrapropuesta difundida por el empresario.  


Lo que sí queda claro es que el debate por la gasolina ya no se mueve solo en el terreno técnico. Se ha convertido en una disputa política y comunicacional donde el litro no solo se vende: también se explica, se justifica y se usa como arma de presión pública. En esa lógica, la lona de Profeco busca señalar al empresario gasolinero. La que propone Salinas buscaría devolver la presión al gobierno mostrando cuánto del precio pasa por Hacienda antes de llegar al tanque del automovilista.  


Redacción Noticias ContrasteBC

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